‘Stray’ es un juego corto y no pasa absolutamente nada

Stray' es un juego corto y no pasa absolutamente nada

No es ningún secreto que ‘Stray‘, el juego del gato cyberpunk, ha sido todo un pelotazo y toda una sorpresa, sobre todo viniendo de un estudio (BlueTwelve Studio) que en 2017 tenía cinco empleados y que ahora, según su página de LinkedIn, tiene 18. Es un juego indie en mayúsculas que ha conseguido conquistar a los jugadores con una propuesta interesante, refrescante y, por supuesto, polémica.

El juego, que no es perfecto ni mucho menos, ha cosechado unas buenísimas críticas en Steam y Metacritic, pero ha puesto sobre la mesa un debate que lleva tiempo en la conversación: la duración. Y es que ‘Stray’, que vale en este preciso momento 26,99 euros en Steam y 29,99 euros en PS Store, dura hasta diez horas, una cifra «baja» comparada con lo que estamos acostumbrados a ver en los videojuegos actuales.

La pregunta es: ¿y eso está mal?

«Un juego largo siempre es mejor», dijo nadie nunca

Completar ‘Stray’ dependerá de cómo nos tomemos el juego, de cuánto nos paremos a explorar, etc. Por norma general, completar el juego lleva entre cinco y seis horas. Divagando con las secundarias y explorando, podemos llevar la duración hasta las diez horas y yendo al grano es posible pasarse el juego en dos horas. El propio juego, de hecho, nos invita a ello con un logro.

El problema es que medir la calidad de un videojuego (o, realmente, de cualquier obra) en términos temporales y económicos es quedarse corto. Es simplificar el juego a una simple relación de horas de juego / euros invertidos, dando a entender que más horas de juego a menor precio es siempre lo más deseable, y lo cierto es que no (necesariamente).

Stray

Pensemos, por ejemplo, en un MMORPG como podría ser ‘Lost Ark‘ (y hablo con conocimiento de causa). Es un juego gratuito con infinitas horas de contenido. El problema es que una gran parte de esas horas las inviertes haciendo tareas repetitivas (como misiones diarias), recogiendo materiales y repitiendo mazmorras para mejorar equipo. Es parte del juego y de la mecánica de un MMORPG, pero invertir esas horas no hace que el juego sea mejor.

Otros ejemplos, quizá más mainstream, sean los últimos ‘Assassin’s Creed’. Son juegos larguísimos, con historias de hasta 56 horas en el caso de ‘Valhalla’, pero tienen mecánicas que instan al jugador a llegar a cierto nivel si quieren progresar con tranquilidad. Son formas de alargar el juego de manera artificial y no por ello aportan un valor o calidad al título.

Stray

El problema reside en pensar que los juegos deben ser largos porque sí, porque estás pagando X cantidad de euros que deben ser compensados con Y horas de juego. Sin embargo, hay historias, como la de ‘Stray’, que pueden disfrutarse en menos tiempo. Hay jugadores que no pueden dedicarle horas y horas a grindear mazmorras en el ‘WoW’ y quizá no sea necesario meterle a todo juego un pase de batalla para forzar al jugador a echarle horas.

Hay grandes juegos que son cortísimos, como ‘Limbo‘ e ‘Inside‘, de tres horas y media cada uno. También podemos hablar de ‘Superhot‘, que dura dos horas y media y es una barbaridad, o ‘Portal‘, un título mítico que dura tres horas. Por no mencionar ‘It Takes Two‘, un rara avis (juego para dos personas con multijugador en local en pantalla partida), que dura alrededor de diez horas y se llevó el GOTY de 2021.

Stray

Y sí, es cierto, en la otra cara de la moneda están obras como ‘Red Dead Redemption 2‘, que son unas 50 horas y cada hora se disfruta como la primera. No es una cuestión de horas, es una cuestión de calidad, mimo, narrativa y jugabilidad. Más horas jugando no significan más horas de juego de calidad, o al menos no en todos los casos.

Entiendo el punto de «el presupuesto para juegos es limitado y me renta más un juego largo que un corto para maximizar la inversión», pero la relación no es directa. Se puede pasar el tiempo libre jugando a videojuegos o se puede pasar el tiempo libre jugando al videojuego (que no tiene que ser ‘Stray’, por supuesto). Son 30 euros, sí, pero ¿entretiene? Como obra, ¿me ha llenado? ¿Me ha parecido interesante? ¿Propone cosas interesantes e innovadoras? Esas son preguntas que no pueden dejarse de lado.

‘Stray’ es más que un juego de un gato, es una obra repleta de detalles que van mucho más allá de su duración

Con ‘Stray’ (y otros tantos juegos) hay que preguntarse si meterle más horas habría supuesto más diversión, mejor historia, mejores personajes y mejores tramas. ‘Stray’ podría haber profundizado un poco más, pero compensa la duración con, por ejemplo, la recreación perfecta del comportamiento de un gato, hasta el punto de que está basado en un gato real, Óscar, del cual se extrajeron las animaciones y movimientos. El mando vibra cuando ronronea, podemos maullar de diferentes formas, rascar las puertas… Es un juego creíble, lleno de detalles, como que los robots se pueden tropezar con el gato.

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Citando a mi compañero John Tones, son «detalles de los que se deducen horas de observación y entendimiento de los felinos y que valen más que cualquier ostentoso despliegue de medios, porque implica una devoción por el detalle que es donde está el armamento pesado de los juegos independientes, y donde Annapurna sabe que lleva las de ganar».

Es más que un juego de diez horas a 30 euros, y sí, es «corto», pero en un mundo lleno de melocotonazos de 50 horas, skins, pases de batalla, misiones de recadero y tareas diarias, ‘Stray’ es un maullido soplo de aire fresco.


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‘Stray’ es un juego corto y no pasa absolutamente nada

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Xataka

por
Jose García

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